Llegamos al final de este recorrido. No es un punto final, sino una nueva partida.
A lo largo del camino compartimos conceptos, experiencias y herramientas para pensar las desigualdades de género, las violencias y las posibilidades de construir relaciones más justas.
La Ley Micaela nos recuerda que la formación es permanente, porque transformar la cultura requiere compromiso sostenido.
Antes de apagar este fogón, te invitamos a dejar tu palabra en la ronda de despedida: