













Que el lenguaje es arbitrario significa que no hay una correspondencia natural entre un sonido y su forma escrita. Por eso, algunas palabras pueden sonar igual pero se escriben distinto… y tienen un significado distinto. Emparejá las palabras que suenan igual para conocer por qué se llaman homófonos heterógrafos.
El sentido ha comenzado a estabilizarse.
Conocer una norma no implica solo memorizarla, sino saber aplicarla para que un texto tenga sentido y pueda ser comprendido por otras personas que comparten ese mismo sistema lingüístico.
Ahora, poné en juego tus conocimientos sobre homónimos heterógrafos para comenzar a reconstruir el sistema normativo de la lengua y que el texto de Kafka recobre su sentido.
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